¡Ay Viene la Bruja!

Cuentan que cuando eran tiempos de aguas, las noticias corrían por las comunidades rurales de León, ¡se chuparon un niño!, ¡se chuparon otra niña!

Las brujas, cuando jóvenes, mujeres hermosas y bien vestidas y cuando viejas, cabellos largos y vestidos negros. Cuentan los pobladores de las rancherías que volaban en sus escobas o como bolas de fuego, y para ver mejor de noche se sacaban los ojos y se ponían unos de gato. ¡Sin Dios ni Santa María! gritaban para emprender el vuelo hasta lugares lejanos.

Jugaban en las presas y pozos de agua, haciéndoles travesuras a quienes a esas horas regaban sus cultivos.

Era común que las madres les pusieran medallitas a sus hijos y sobre todo si estaban sin bautizar; pues las brujas adormecían a las madres y con luces de colores divertían a los pequeños para chuparles la sangre.

En las casas con niños pequeños ponían tijeras en forma de cruz y vasos de agua bajo las camas. Hay quienes decían poder pelear contra tan malignas mujeres. Había dos formas de combatir a las brujas, una era vigilar a la espera de una y enfrentarla con palabras insultantes; la otra es tumbarla en pleno vuelo rezando un largo rosario haciendo cinco nudos en un paño rojo.

Son muchas las historias de niños chupados y visitas tenebrosas en medio de las noches lluviosas, hasta ahora aún hay quienes creen en estos seres demoniacos. ¡Si te portas mal te va a llevar la bruja! les dicen a los pequeños, ¿será?

¿Conoces alguna leyenda acerca de las brujas? Cuéntanosla.

Rene Funez

Rene Funez

Licenciado en Ciencias de la Comunicación.

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