Cementos Portland del Bajío ¿Los recuerdas?

La cal en León tiene gran historia, pues fue nuestra ciudad, un centro muy importante de producción de este material, que incluso facilitó a los indígenas la construcción de las majestuosas pirámides.

Para obtener este material, las autoridades de León autorizaron y abrieron un depósito de cal, llamado “La Calera”. El uso de este material en nuestra Ciudad, y según documentos encontrados en el Archivo Histórico Municipal, se utilizaba para cosas básicas hasta para levantar construcciones completas.

El uso de la cal se popularizó hasta que se construyeron gran parte de las casonas que hoy en día permanecen de pie, pero fue hasta que en 1824, el albañil inglés Joseph Aspin de Leeds, patenta un nuevo mortero, calcinando cal y arcilla.

Denominando a su producto “Cemento Portland” porque su color verdoso semejaba al de las piedras de la isla de Portland. Fue hasta el año de 1945 que se ubica al sur de la Ciudad, Cementos Portland del Bajío, representada por el ingeniero Ben Mc Crum. La calera pasa a poder de la fábrica, misma que realizaba las extracciones de la piedra caliza a través de explosivos, que guardaban en el Fortín de Santa Julia.

En 1954, esta planta producía 20 mil toneladas de cemento al mes, aunque tenía una capacidad de 27 mil. Se trabajaba de lunes a sábado, con horarios de 7:00 a 15:00 p.m y de 15:00 p.m. a 22:00 horas. Para 1981, la fábrica producía 60 mil toneladas de cemento al año, que se distribuía en todo el país y el sur de Estados Unidos.

Con el crecimiento de la Ciudad y la ubicación de colonias cerca de la fábrica, comienzan las protestas por la cantidad de polvo y los gases contaminantes que emitía la productora y que afectaban las vías respiratorias. Todo se agravó cuando en 1984 se registró un paro laboral que duró treinta días. La empresa dejó de funcionar el 18 de julio de 1993; los trabajadores se dedicaron por cinco meses a limpiar la planta y reparar maquinas.

En un comunicado emitido después del cierre, se da a conocer que los paros laborales se debían a la mala calidad del material que se extrae del yacimiento de caliza, el fuerte impacto de producción, las presiones del sindicato y la maquinaria en constante reparación hacen muy costosa la elaboración del cemento.

 

 

Rene Funez

Rene Funez

Licenciado en Ciencias de la Comunicación.

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