¿Por qué me gusta la feria de León?

bonitoleon.com: La Voz de León

Cada año, uno de los acontecimientos de la ciudad que espero con mayor entusiasmo es la Feria de León…no siempre fue así, en realidad mi emoción comenzó a crecer gracias a la mirada fresca de mis hijos, que desde que llegaron a mi vida no solo han hecho que me cuestione todo aquello en lo que creo sino que también han propiciado que mi actitud se modifique y busque ahora en las pequeñas cosas una contundente felicidad.

Este año, como desde hace seis, me presenté a la cita sin falta. En total acudí seis veces y en realidad pudieron haber sido ocho ó diez pero de plano tuve que poner freno al plan por una gripa que en la familia se instaló y porque también es cierto que la inversión no es poca. Los juegos, la comida, los espectáculos, las instalaciones para los niños, la visita a explora, el pabellón Guanajuato, la pirotecnia diaria de las ocho de la noche…todo, lo pasamos a saludar.

Pero ¿a todos les gusta esta cita anual?, la verdad es que no. Recientemente me llamó la atención varias expresiones que escuché sobre la feria, desde el “no voy porque no me gustan las aglomeraciones”, “tanto tráfico en las colonias cercanas es insoportable”, “sería mejor que no hubiera tanto ruido” hasta “la oferta musical es muy pobre” y debo decir que de verdad respeto esta opiniones pues como dije al principio a mí no siempre me gustó la ahora llamada feria de las sonrisas sin embargo no puedo dejar de pensar ¿porqué somos a veces tan intolerantes?, ¿porqué estamos dejando de ver la importancia de un acontecimiento como este?

La Feria de León es una de las más importantes citas de su tipo en el país que permite que ocho millones de personas de todo tipo disfruten de un encuentro social que a lo largo del año no es posible tener, al menos no de la misma magnitud. El impacto económico que tiene por la visita del turismo nacional, el número de empleos que genera y la oportunidad para un sector de la población de disfrutar de una agenda de espectáculos que en todo el año no puede ver, son simples factores que nos deberían formar como los principales defensores de esta celebración (si, con todo y sus “inconvenientes”), me sorprende que gastemos saliva y letras en discutir sobre el muro que se plantea construir en la frontera con el ahora difícil vecino del norte, pero que dejemos de reconocer que los muros que nos deben preocupar son los que estamos levantando alrededor de nosotros mismos, cada vez es más usual ver como ponemos límites en nuestra convivencia con los demás, desde las paredes cada vez más altas en los fraccionamientos, hasta la barrera invisible que estamos poniendo cuando nuestra cara no se despega de nuestro celular en los lugares públicos o en momentos con los nuestros.

La Feria de León recibe a todos y por ello es ruidosa, caótica, llena de colores, de olores, de sabores (de filas también) que precisamente reflejan en lo que nuestro bonito León se ha convertido, una ciudad diversa, enriquecida por personas de muchos estados y países que han encontrado en esta tierra la alternativa para desarrollarse, una ciudad que cada vez exige mayor atención a grupos vulnerables por encima de la construcción imparable de centros comerciales, un sitio que merece el fortalecimiento de su infraestructura cultural y de sus espacios públicos, verdaderamente abiertos, libres…

Concluyó ya este martes la fiesta y aunque reconozco que por algunos días la extraño y me reclamo que no haya ido más, luego visito en algún fin de semana los barrios tradicionales leoneses que me dan esas dosis de ciudad en movimiento y que me permiten ver nuestra realidad, una que a todos nos toca modificar para bien.

Karla Trejoluna

Karla Trejoluna

Gestora cultural, comunicadora y aprendiz de mamá.

Tal vez te interese

function enqueue_files() { if ( is_singular('post') ) { } else { } }
.