La maestra Noemí dejó su corazón en la escuela de El Coecillo

Aunque la maestra Noemí tiene más de 37 años de trayectoria en la docencia, dejó su corazón y amor durante 12 que estuvo impartiendo clases en la escuela de El Coecillo, ubicada en la calle San Cayetano del barrio de León.

María Noemí Hoyos Medina, mejor conocida como la maestra Noemí, es originaria de Jalisco, donde estudió su carrera en docencia y ejerció los primeros años de su trayectoria, sin embargo, más tarde, cuando tenía 27 años, llegó a León y estuvo en diferentes instituciones educativas.

“Los niños me enseñaron su amor, su entrega, me enseñaron que la inocencia es lo más hermoso que hay en la vida, el amor sin escrúpulos, sin críticas”, dijo.

Fue maestra de casi 40 generaciones, pero fue en El Coecillo donde dejó su corazón, pues aprendió de todo pese a los obstáculos que se encontró por la problemática social que ahí se vive ahí.

Se entrega uno a los niños y los niños se entregan a uno, es una comunidad formidable, responsable, con todos sus defectos, de que los niños eran drogadictos, otros eran abandonados por sus papás, pero eran unos niños muy educados, niños que nos tenían respeto y que se podía trabajar con ellos, agregó.

Después dio clases en otra escuela que se ubica en El Maurel, enfrente de la Prepa Oficial, donde estuvo otros 12 años y cuando obtuvo doble plaza estuvo en una escuela de Valle de Señora.

Hoy lleva 18 años jubilada de los cuales 10 se la pasó descansando, pero después trabajó otros cinco años en escuelas particulares hasta que la edad la venció, por lo que hoy se dedica a disfrutar de la vida, y dijo, la docencia es lo más maravilloso que le pudo haber pasado.

“Es lo más maravilloso que me pudo ocurrir, en mi casa, en mi familia, vengo con herencia de docentes, unas tías, y luego nosotros y todos mis sobrinos y algunos de mis hijos, aunque no en la docencia de la primaria y la secundaria, pero sí les gusta la docencia, sigue la tradición.

“Para mí fue una bendición de Dios mi profesión me llevaba a mis hijos a la escuela, yo no los descuidé en ningún momento”, pues hasta sus hijos fueron sus alumnos.

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