El leonés de la máscara bien puesta

Las tradicionales y conocidas máscaras para la lucha libre fueron creadas y diseñadas por un destacado leonés de nombre Antonio H. Martínez.

Su habilidad para manejar la piel y su pasión por la lucha libre, lo llevaron a ser pieza fundamental en las características más emblemáticas y de la historia de este deporte en nuestro país.

Después de aprender y trabajar el oficio de zapatero en nuestra ciudad, el joven Antonio se fue a probar suerte a la capital de México con tan solo 17 años de edad. Tras laborar en una empresa textil, estableció un taller de calzado donde hacía zapatos deportivos, particularmente para boxeadores.

Por allá de los años 30, la lucha libre se había convertido en el deporte y espectáculo favorito de miles de mexicanos, del cual Antonio también era fanático y no se perdía ninguna función.

De esta forma y por las vueltas que da la vida, Antonio H. Martínez consiguió la amistad del entonces llamado “El Charro Aguayo”, quien le pidió que le hiciera unas botas para combinar mejor su traje de luchador, iniciando así un bum en la moda de la lucha libre.

Así empezó todo. Su afición fue creciendo y su trabajo fue recomendado de boca en boca hasta llegar a los oídos de luchadores internacionales como el estadounidense “El ciclón McKey”, quien pidió que le confeccionara una máscara que ninguno de sus rivales pudiera arrancarle.

Antonio H. Martínez aceptó el reto que, desafortunadamente, después de varias pruebas el luchador no quedó satisfecho y abandonó muy molesto su taller.

Meses después, el famoso “McKey” regresó al taller con la cola entre las patas, para pedirle que le confeccionara 6 máscaras más, ya que en otros lados había buscado un trabajo similar al de Antonio y no lo pudo encontrar, quedando ahora sí satisfecho.

Gracias a esta anécdota, Antonio H. Martínez encontró 17 medidas claves para la creación de las máscaras que hacía con piel de cabra y con cintas que se amarraba haciendo imposible que a los luchadores en el cuadrilátero les arrancara las máscaras sus contrincantes.

De esta manera surgieron personajes como el primer luchador mexicano con máscara, Murciélago Velázquez; el Santo, entre muchos otros.

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