Cantina ‘El amigo’

Poco después de la Revolución Mexicana surgió “El Amigo”, uno de los primeros lugares, si no es que el primer establecimiento para personas de la población gay en León, situada en la esquina de la calle Belisario Domínguez con Miguel Alemán de la zona Centro de la ciudad.

Nos dimos una vuelta por esos rumbos de los “barrios bajos” de León y conocimos a Hugo Arturo González, conocido como “El Hugo”, quien lleva casi toda su vida trabajando ahí y nos contó un poco de la historia de la cantina que tiene más de 100 años.

– ¿Cuánto tiempo tiene trabajando aquí?
– ¡Uuuh! Toda mi vida, desde el 76, ya son 42 años, esta cantina ya tiene más de un siglo.

Afuera del lugar hay un anuncio en grande que dice “El Amigo”, a un lado hay una vinícola y un puesto de revistas, desde ahí, se pueden ver las puertas de cantina de las de antes, de esas que se abren de par en par.

Ya adentro, una barra de espejos adorna el lugar, hay sillas y mesas en la orilla y se alumbra son una luz roja, el reflejo de la pantalla donde se proyecta el partido del León y las lucecitas de la virgen de Guadalupe que tienen en el establecimiento.

“Aquí vi pasar los mayores sustos de mi vida y también las mejores averías, balaceras, me han puesto la pistola aquí en la sien, el famoso ‘Jari’, y una vez me saqué la lotería, un buen dinerillo como 800 desde el 98”, contó Hugo mientras despachaba a los que llegaban a la barra.

“Aquí hemos conocido a muchos personajes, el que lee los horóscopos en la tele, en el canal 11, la Veruska, ya hace mucho que no viene, hasta Pepe Origel aquí venía hace muchos años”, platicó.

Me dice que la cantina está abierta desde las 8 de la mañana hasta las 3 de la madrugada y me sorprendo. En eso, uno de los clientes intercepta la plática y cuenta: “Chavo, hay borrachos de día y de noche, los alcohólicos somos gente que no dormimos aunque tengamos sueño, chupando seguimos”, dijo mientras le preparaban su siguiente bebida.

Eran después de las 8 de la noche de un sábado, el lugar apenas se estaba ambientando, de la rocola se escuchó la canción “Mi Amigo el de arriba” de los Inquietos del Norte, se esperaba una noche de esas que huelen a cigarro y a alcohol que se impregnan como aroma natural del lugar.

“Hace un buen tiempo se llenaba, se atascaba, llegamos a contar 118 personas aquí adentro y había mucho gay, es una de las primeras aquí, desde que yo estoy aquí en el 76 es gay, sentados y parados”, agregó el hombre que aseguro ser todólogo en el lugar, vecino de la colonia León I, donde vive con su familia.

En “El Amigo” no hay bronca de casi nada, a pesar de no ser un lugar de alta plusvalía es un espacio donde caben todos, y como dijo Hugo, siempre han cabido, a excepto de unos: los que se “aprietan”.

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