La taconeadora en la cuadra del diablo

Nuestro Bonito León tiene barrios con miles de leyendas propias; por ejemplo, dicen que en una cuadra del histórico Barrio Arriba se aparece el diablo y muchos han sido testigos de este suceso.

Cuentan que a mediados de los años 50´s, en la calle 20 de Enero, vivía sobre la séptima cuadra un famoso curtidor, cuyo departamento contaba con un pequeño balcón en donde su hija, todas las noches jugaba con su muñeca preferida mientras esperaba a su papá.

Un viernes de ese año, daban las 10 de la noche, preocupada al no ver llegar a su esposo a la hora que salía de trabajar, la esposa del curtidor se sentó a un costado de la pequeña niña a la espera del padre de familia.

Era ya tan tarde que pocos eran los carros que pasaban por la cuadra. De pronto, a lo lejos se vieron los faroles del auto del papá. Estas mismas lámparas, iluminaron el cuerpo escultural de una dama alta, esbelta, de tacón pero de extraña vibra que se sentía tétrica.

El curtidor al verla a lo lejos, disminuyó la velocidad para alcanzar a apreciar a aquella mujer sin darse cuenta que su hija y esposa lo veían a lo lejos.

Qué sorpresa se llevó el señor, cuando la extraña mujer se lanzó sobre las ruedas de su auto como queriendo suicidarse. «¡Jesucristo ampáranos!» fueron las palabras que gritó la esposa al ver la escena mientras seguía rezando con fervor.

De pronto, de abajo del coche, se incorporó el bulto de la mujer quien se convirtió en un tenebroso perro negro. Con los rezos de la señora, el animal fijó su mirada al balcón y mostró sus horribles y brillantes colmillos lanzando un gruñido asustando a todos los miembros de la familia.

La mamá lanzó la señal de la cruz para proteger a su esposo y le lanzó mil bendiciones. Con esto, el perro desapareció dejando confusión y miedo en los integrantes de la familia.

Cuando el curtidor se reunió con su familia, los tres dijeron que vieron al animal irse por diferentes lados, pero en algo sí coincidieron, y fue en esa taconeada que se convirtió en perro era el diablo.

 

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