Desde la tribuna: León vs Tigres femenil

La tarde era soleada y el día bastante agradable, me di cita en el “glorioso” para presenciar el partido de las esmeraldas de León contra las chicas del norte. Los antecedentes de este encuentro no eran favorables para el equipo de casa, pues en un partido disputado anteriormente ante las felinas del norte, habían sufrido un doloroso descalabro de 9-0.

En la tribuna, el ambiente era bastante agradable y la gente iba llegando poco a poco, me sorprendió en gran manera que hubiese niños pequeñitos en las tribunas, listos para apoyar los colores de casa, yo los veía con asombro y ternura, algo que cambiaría con el paso de los minutos, pues los chiquillos traían cornetas que por poco me dejan sordo, además de que corrían como locos de un lado a otro y llegaban a distraerme.

El partido dio inicio y rodó el balón en el estadio, para alegría de los ahí presentes. El primer gol llegó de forma temprana al minuto cuatro, de los botines de Belén Cruz, que al parecer la chiquilla del norte traía los botines endiablados, pues clavó tres tantos en la portería felina a lo largo del partido. A los dos minutos del gol de Tigres, las chicas de León no quisieron quedarse atrás y sacaron la casta, anotando un gol por vía de Paulina Gómez, un gol que sería el único del partido, para desgracia y condenación de todos los ahí presentes que apoyábamos a las esmeraldas.

El partido fue claramente dominado por las chicas de tigres, que tenían un buen toque de balón y bastante profundidad al ataque. En la tribuna la gente daba gritos, hacia el árbitro y las jugadores, de vez en cuando se escuchaba el grito de “si se puede”, frente a mi estaba un grupo de chicos del CONALEP, que bastante animados apoyaban al equipo, mientras bromeaban y decían ocurrencia y media.

El partido transcurría con un empate y se mantenía la esperanza de que el equipo tomara la delantera, pero el gusto duró poco, pues al minuto diecinueve cayó el segundo gol de tigres, que nos dejó en la tribuna tan helados como congelador de peletería y a las chicas en la cancha les cayó como balde de agua fría que llega sin tiempo a pedir confesión.

Los goles fueron cayendo uno tras otro, en su mayor parte por errores graves en la defensa, pero también creo que por el estilo de juego esmeralda. Siempre cada salida desde la portería fue con un despeje, en lugar de salir jugando y tocando el balón. Quizá ese estilo de juego hubiera evitado que los balones en los despejes fueran ganados por las chicas de tigres que se lanzaban al ataque de forma inmediata.

En la tribuna yo estaba que me arrancaba los pelos, pero como traía mi habitual sombrero de bombín, quise conservar la compostura. Al terminar el encuentro, el partido quedó con un doloroso ocho uno, a favor de las visitantes, que se dieron tiempo de ir a la tribuna y saludar a los aficionados que coreaban sus nombres. Sin duda fue un mal sabor de boca el que nos queda desde la tribuna, pero sigo confiando en estas chicas.

Ojalá que pudiera ver un cuadro esmeralda con posiciones bien definidas, una defensa sólida y que salieran jugando y tocando el balón con confianza, pues hoy las vi bastante dubitativas, como quien juega: papa caliente, papa caliente, se quema, se chamuscó… Sin duda queda mucho por trabajar entre semana, porque sé que aún pueden darnos bastantes alegrías y devolvernos la sonrisa que hoy se nos fue, como se va la quincena al ver llegar al de Coopel…

Ismael Zenitram

Ismael Zenitram es un escritor y pintor mexicano, aventurero e irreverente, que tiene el corazón abierto y la imaginación suelta...

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