El diablo llegó al Mr. Green

A finales de los años setenta, había en León una famosa discoteca, Mr. Green. Muy conocida por su pista cubierta de cristal y espejos, era en ese entonces el centro nocturno donde la juventud leonesa se daba cita para pasar una noche de diversión. La música disco era la moda y todos acudían a estos centros nocturnos para ligarse a la mujer o al hombre de sus sueños.

Pues justamente, fue en Mr. Green que una noche de fiesta, una pareja llamaba la atención por la forma en que bailaban ― ¿estarán borrachos?, ¿andarán drogados? ―, se preguntaban los demás asistentes, pues era tal el éxtasis y la sensualidad de sus movimientos que todos los veían.

Cuando la música subía y la pareja bailaba con más desenfreno, todo se detuvo y la chica comenzó a flotar y a retorcerse de una forma inhumana. El lugar se llenó de olor a azufre, las luces se apagaron y del silencio todo pasó al griterío. Hay quienes dicen que el rostro de la chica era la del mismísimo diablo.

Todos salieron del lugar como pudieron, huyendo de tan diabólica aparición. Mr. Green no volvió a tocar nunca, y aunque la prensa nunca habló del hecho, entre la juventud se advertía que desde ese día en la discoteca pasaban cosas extrañas. Hoy sólo quedan ruinas de aquel lugar en el que el diablo llegó una anoche a bailar.

Rene Funez

Rene Funez

Licenciado en Ciencias de la Comunicación.

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