Salvatierra, un paseo virreinal

Salvatierra es como si estuviera hecho de retratos, sus grandes conventos y templos parecen cuadros gigantes de fotografías del año del virreinato cuando nació la ciudad. Las calles están llenas de historia, de tradiciones, de leyendas.

Tiene siete años que se le dio el toque turístico como pueblo mágico y aún parece como si el tiempo no pasara en el municipio del sur de Guanajuato desde aquellos siglos.

Sus construcciones antiguas remontan a tiempos de nuestros antepasados y el lugar está rodeado de vegetación con grandes cerros y árboles que le dan más vida a aquel pueblito de casi 100 mil habitantes.

Casi todo el año tiene fiestas, “La Marquesada”, que se celebra cada septiembre, es un festejo taurino con eventos culturales y deportivos.

La mayoría de las fiestas de la ciudad son patronales, incluso, todos los días de mayo el pueblo sale a las calles para conmemorar con una peregrinación a la patrona de la cuidad.

En esos días, familias completas pasean por la plaza principal con la imagen de la virgen al frente en un carro alegórico y llegan a uno de los conventos del pueblo donde ahora es la escuela José María Morelos.

La gente canta y ora con fervor, se trata de su patrona y algunos pagan sus mandas por los milagros que les concedió.

Pero Salvatierra no solo es religión, también es historia, arquitectura y tradiciones. Otras de las construcciones por visitar es el mercado del pueblo, la plaza y sus nieves, además de “las largas de tripa”, unos tacos que venden por las noches, esas que sueltan aroma a grasa por la calle y donde casi siempre está lleno.

La magia de Salvatierra se viene a todas horas con las vistas “mágicas” que regala desde las mañanas hasta las noches. Salvatierra es como volar tiempo atrás, es recorrer la historia.

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