Cuando el Circo Bell visitó la ciudad de León

En los tiempos del Porfiriato en México, había un payaso inglés muy famoso en América. El Payaso Bell cautivó a chicos, grandes, pobres y ricos de la época del siglo XVIII.

Viniendo de una familia de artistas cirqueros, los existentes 4 hermanos Bell a corta edad ya se habían presentado en las principales ciudades de Europa y en poco tiempo, migraron a Nueva York a seguir en la artisteada.

Los Bell viajaban y se presentaban en los escenarios del Circo de Orrín, pero tanta era la popularidad del payaso y de sus hermanos acróbatas que normalmente se le conocía como “El Circo Bell”, en lugar de su nombre original.

En el año de 1883, el circo Bell llegó a nuestro país, quien lo recibió en un estado de descontrol y caos. El circo, en aquel tiempo, formaba un papel importantísimo en la vida diaria de los mexicanos, ya que era una forma de entretenimiento sano.

Las presentaciones del circo no eran cualquier cosa. La magnificencia de los espectáculos estaba respaldada por los increíbles y elegantes vestuarios, la música en vivo interpretada por la orquesta, los 38 palcos para visitantes distinguidos y su capacidad para 2500 personas. Pero, todo esto quedaba en segundo plano al aparecer el Payaso Bell, quien era la verdadera alma del circo de cuyo show, Porfirio Díaz fue numerosas veces testigo.

En mayo de cada año, el circo salía de la Ciudad de México en docenas de vagones de tren y recorría varias ciudades de la República Mexicana, una de esas ciudades era claro, nuestro bonito León Guanajuato. 

En el año de 1870, llegó por primera vez en la historia, el circo Bell a nuestra ciudad. El espectáculo magno de payasos, equilibristas, domadores de fieras, entre otros, se presentó en la antigua Plaza de Toros.

Su presentación por su puesto no pasó desapercibida, ya que en su primer función, el espectáculo causó gran conmoción ya que, como un número más del circo, bailaron el escandaloso can-can.

Después de su primer presentación en León, el circo Bell no paró de hacer shows en la ciudad. Iba a México, recorría el país y pasaba por león hasta que, el estallido de la Revolución Mexicana, hizo que el Payaso Bel, su esposa y su numerosa familia de 13 hijos se mudaran a Nueva York, finalizando así, un legado de entretenimiento cirquero en el País.

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