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Historias

La historia de Las Joyas

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A principios de los años 80, con base a lámina y cartón, de acuerdo a notas periodísticas del Archivo Histórico Municipal, se comenzaron a construir Las Joyas, un asentamiento que se ubicada a la orilla de la ciudad después del bulevar San Juan Bosco, donde era mejor conocido como “antigua salida a Lagos”.

Ahí, alejado de la mancha urbana, en medio de una cañada y a las “faldas” de las lomas, fue donde se establecieron las Joyas, que poco a poco fue creciendo hasta superar las 72 colonias en la zona.

De acuerdo a testimonios de la época, muchas personas compraron terrenos en esa época (hasta esos momentos irregulares) porque eran muy económicos, por lo que no faltaron los estafadores que vendieron hasta 3 o 4 veces el mismo terreno y eso causó una problemática.

Casi 30 años después llegó el proceso de regulación y hasta la fecha poco a poco las personas fueron escriturando sus terrenos y adquiriendo los servicios básicos, pues no tenían drenaje y se veían en la necesidad de hacer del baño en letrinas construidas por la Secretaría de Salud.

Sin embargo, el principal bulevar de las Joyas que es el Aristóteles, también ha tenido su historia, pues fue vendido por el gobierno en turno como una de sus más grandes obras, aunque mucho tiempo estuvo abandonada sin avanzar.

Muchas personas se comenzaron a enfermar por el “polvaderón” y la inseguridad fue otro tema en la zona, pues se convirtió en un lugar peligroso para vivir.

Sin embargo, en la actualidad es una zona son más de 70 mil habitantes que poco a poco sigue creciendo, pues es un lugar que hasta la fecha está en desarrollo ya dentro de la mancha urbana de León.

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2 Comentarios

2 Comments

  1. J.C

    4 de junio de 2020 at 11:54 am

    NO ERES HISTORIADOR , LAS JOYAS SON EJIDOS Y LAS PERSONAS SON EJIDATARIAS.
    SIN EMBARGO ES ZONA DE DESARROLLO MAS POTENTE QUE OTRAS ZONAS DE LEON

  2. Alejandro Pedroza Gtz.

    15 de julio de 2020 at 10:45 pm

    El área de Las Joyas, abarcaba al sur desde las colonias de Cañada y Valle Imperial en sus inicios, también hasta lo que ahora es los límites con la colonia El Mirador que era la colonia La Ermita hacia el norte, hacia adentro o el poniente sus límites eran Rizos III sección, desde la entrada u oriente iniciaban con la colonia Valle de San Pedro 1era. sección. Las primeras colonias del área de Las Joyas, fueron La Soledad de la Joya, Balcones de la Joya, Rizos de la Joya, despues nacio Ermita de la Joya, y la colonia La Joya, que anteriormente era el Ejido de la Joya, la cual después de una sesión de ejidatarios en el salón ejidal de la Joya, se decidió iniciar los trámites para el cambio de zona ejidal y pequeñas propiedades a colonia La Joya; los primeros servicios de agua fueron a través de FIDAPIM y pipas particulares, posterior a esto por la creciente población, se tramitaron ante SAPAL las famosas tomas comunitarias de agua, que subsanaron en su momento el abastecimiento de agua potable en algunas colonias, y que fueron solo un remedio por unos años y que en ocasiones se llegaban a instalar mangueras de 200 metros o más para abastecer a algunas casas. Las casas tenían sus sanitarios a través de letrinas que ellos mismos construían y perforaban, la electrificación inicial fue colgándose de los postes cercanos, en algunas casas era con baterías de coche, posteriormente la electrificación fue por etapas y por colonias, y en algunas de ellas como rizos III y camino a san juan, fueron de las últimas donde se instalaron tomas comunitarias de energía eléctrica, en las cuales hubo una problemática muy parecida a las tomas comunitarias de agua. Los procesos de regularización fueron varios, como por ejemplo: Pequeña propiedad, Regularización por expropiación, Urbanización Progresiva, etc. En la instalación de los servicios básicos, fueron situaciones titánicas por parte de los colonos, pues en varias ocasiones fue con aporte del famoso ramo 33. Debido a la gran demanda de lotes para construir su patrimonio como colono, a las situaciones irregulares para hacer el trámite de regularización, a los defraudadores de reventa de lotes, se empezó a generar una estructura social a través de la constitución de los comités de colonos o comisiones representativas según el caso de cada colonia, lo que dio pie a una forma mas ordenada de organización social, los cuales podían realizar los tramites para solicitud de servicios así como para solicitar la visita de la policía, o solicitar un domingo familiar en su colonia entre muchas otras cosas y beneficios que hacían llegar a sus colonias, de la recolección de basura ya ni mencionarlo por ahora. Era una zona que era atacada por las fuertes heladas invernales como también por el escurrimiento de arroyos que reconocían su cause en medio de débiles construcciones al empezar las fuertes lluvias, la cantidad enorme de picados de alacrán en temporada de calor, los incendios descontrolados de 3 o más viviendas construidas con laminas petrolizadas, y que decir cuando a la vecina la visitaba la cigüeña, al enfermo grave, al accidentado, donde la Cruz Roja no podía entrar o no sabía llegar, y tenía que ser guiada por una patrulla o por un vecino samaritano desde la entrada de las Joyas para poder llegar a tiempo o la situación que se presentaba constantemente, ir a despertar al vecino que tenía coche o camioneta para que hiciera el favor de llevar al paciente al hospital, al IMSS o la Cruz Roja, esto es solo una pequeña reseña entre mucha más historia que tienen Las Joyas de León, cabe mencionar que la población de las Joyas, es igual o rebasa a la población de otros municipios completos del estado de Guanajuato. Las Joyas, lugar de gente que no se echa para atrás, lugar de gente incansable, lugar de gente amable y acogedora, lugar de gente Leonesa a mucha honra. Respetuosamente: Alejandro Pedroza Gtz.

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Historias

‘La Hoya’, de una hacienda a una mini ciudad

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La Joya hoy es uno de los polígonos más importantes para León, donde hasta hace unos años habitaban ya más de 70 mil personas en sus diferentes colonias, pero no ha llegado hasta ahí porque sí, pues su existencia data de los años de 1600.

La hacienda de la Hoya se construyó a lo largo del siglo XVII al parecer por el capitán Juan López, quien tenía sitios de ganado y tierras aradas para sembrar maíz, además de corrales, potreros y una capilla para realizar misas.

De acuerdo a información del Archivo Histórico, en 1731, luego de la muerte de los dueños en turno, la hacienda pasó a manos del bachiller Nicolás Aguilar y un año más tarde, entre sus legados que dejó a los jesuitas, heredó la hacienda para que se ayudaran en sus labores altruistas.

En 1841 la hacienda pertenecía a Ignacio Núñez y ya para 1920 la Hoya era propiedad de Josefina Peña, 17 años más tarde se dotó a la población gran superficie de las tierras donde había una presa y algunos espacios ya urbanizados.

El 15 de junio de 1943 los vecinos solicitaron la ampliación de ejidos y en 1947 en un censo que se realizó ya se registraban 180 habitantes con 45 jefes de familia y solo el 34% de las parcelas estaban trabajadas.

Ya para 1977, vecinos realizaron un asentamiento humano, con cartón y lámina construyeron sus casas, poco a poco se fueron extendiendo las colonias que se fueron poco a poco habitando

“De la Hoya” fue el primer nombre que se le dio al paraje que se situaba entre tres cerros; “hoya”: se utiliza para nombrar una llanada entre montañas como el lugar donde nació la hacienda de San Miguel de la Hoya, hoy conocida como la o las Joyas.

A principios de los años 80, con base a lámina y cartón, de acuerdo a notas periodísticas del Archivo Histórico Municipal, se comenzaron a construir nuevas Las Joyas, un asentamiento que se ubicada a la orilla de la ciudad después del bulevar San Juan Bosco, donde era mejor conocido como “antigua salida a Lagos”.

Ahí, alejado de la mancha urbana, en medio de una cañada y a las “faldas” de las lomas, fue donde se establecieron las Joyas, que poco a poco fue creciendo hasta superar las 72 colonias en la zona y que son lo que conocemos hoy.

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Leyendas

Leyendas de León: El caballo que sacaba a los borrachines de las cantinas.

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bonitoleon.com: La Voz de León

Un caballo alto, delgado y vigoroso, su blanca cabellera contrastaba con su piel morena. Su único propósito era aliviar las necesidades, “Don Prudencio” el capallán de la iglesia “el calvario” en San José de García, época en que las construcciones eran de adobe crudo, pisos de terrado y paredes encaladas.

Cuando el sol se escondía “Don Prudencio” salía a deambular montando en su fiel caballo llamado “coyote” nombre que también le asignas a los descarrilados que a altas horas de la noche se encontraban por las calles y cantinas.
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“Creíste engañarme coyote” les decía “Don Prudencio” quien ya los esperaba con una sonrisa en la esquina a los trasnochados y regañados que pensaban engañarlos para poder regresar a la cantina. Siempre contando con la colaboración de su caballo quien los empujaba bruscamente con su hocico.
Por las noches el caballo salía de los corrales para recorrer las calles del barrio, parándose frente a las cantinas, haciendo sonar sus ásperos cascos y su fuerte relinchidos como lo había hecho por muchos años, los bebedores y trasnochados al escucharlo, respetuosamente abandonaban las cavernas y se iban a sus cada tranquilos con su conciencia, pues “Don Prudencio” aquel hombre que por tantos años había procurado su bien y el de sus familias, él había fallecido varios años atrás, el 4 de abril de 1885.

 

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Historias

El primer edificio del Barrio de San Juan de Dios

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Foto: GaBor
La primera construcción del barrio de San Juan de Dios quedó situada en el edificio que hoy se encuentra entre las calles 5 de Febrero y Pino Suárez del Centro Histórico de León, donde hoy es el reconocido hotel Rex.

San Juan de Dios es un tradicional barrio de León conocido como el “de Abajo” y sus orígenes se remontan a las primeras décadas del siglo XVII, como antecedente está el traslado del antiguo hospital San Cosme y San Damián de la Villa ubicado en la Plaza de Armas, a cargo del Presbítero Alonso Espino.

El hospital se ubicaba frente a la vieja iglesia de la Vera-Cruz en la primera cuadra de la acera sur de la 5 de Febrero, de acuerdo a información del Archivo Histórico municipal.

Los juaninos, orden hospitalaria de San Juan de Dios, lo encontraron en pésimas condiciones por falta de mantenimiento y se determinó cambiarlo a otro espacio y darle una nueva construcción, se vendió la vieja finca y en 1620 comenzó la edificación del hospital y convento en unos solares que fueron donados.

El hospital y monasterio se erigieron en el costado oriente, mientras que el templo colindó con ellos al sur de lo que ahora es la Plaza de San Juan de Dios. Estas tres construcciones formaron parte del nuevo barrio y con el tiempo se formaron las 24 manzanas consideradas en la Fundación de León.

Fue entre 1620 y 1630 cuando se construyó el hospital, pero en 1637 sufrió una inundación por daños de una arroyo que circulaba por la calle La Paz.

En dicho hospital fueron atendidos los indios afectados por la peste matlazáhuatl, en 1643, aunque la inundación se repitió en los años 1736 y 1762.

Durante la guerra de Independencia el hospital del Espíritu Santo se convirtió en militar.

En 1856 por la promulgación de leyes de Reforma se tramitaron 430 escrituras para la venta de los terrenos del hospital, por lo que el crecimiento del barrio se dio con la ocupación de nuevos pobladores y se fueron haciendo modificaciones hasta lo que hoy se conoce como el barrio tradicional, pintoresco y nevero de León.

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