Guacamayas, bombas y cebadinas, solo en Bonito León

Podrás viajar hasta el otro lado del mundo, llegar a lo más recóndito de la tierra, pero te aseguramos que en ninguna otra parte que no sea León, te podrás comer una rica y picosa guacamaya, una cebadina y un caldo de oso.

Es probable que puedas reunir los ingredientes: El chile, el jitomate, el limón, la sal, el chicharrón, el bolillo, pero en ninguna parte te sabrá más rica que en los jardines de San Juan de Dios, el Coecillo, San Miguel o en el Centro Histórico de la ciudad.

Es por eso que preparamos para ti un kit, ¡Sí, un kit! Con las siguientes líneas, pero obvio si después quieres, lo podrás degustar aprovechando que está próximo el 443 aniversario de León.

¿Qué te parece si comienzas con una guacamaya? Ya sea con Javier o en San Juan de Dios, le pones pico de gallo y un “limonazo”.

La historia de la guacamaya, hoy platillo de gastronomía leonesa ya reconocido por la UNESCO como identidad cultural, cuenta que nació en las calles Centenario y Luis Bravo de los barrios de San Juan de Dios y San Miguel, en el año de 1952.

El iniciador de este rico platillo fue don Deme y justo en esa esquina freía duro y los vendía con salsa picosa y fue con el tiempo que se le fue haciendo modificaciones, pues hoy se come hasta con aguacate.

De ahí te puedes pasar al comer un “caldo de oso” de los que venden afuera del Templo Expiatorio, va preparado con vinagre que se combina con el limón, la sal, el chile y una montaña de queso, su historia comenzó hace casi 50 años en León y en la actualidad forma parte de la gama gastronómica de la ciudad.

Evaristo Negrete, dueño de “las frutas de El Expiatorio”, platicó que su papá, hoy finado, comenzó con el negocio hace casi 50 años, al principio les llamaron “caldos de oso”, pero con el paso del tiempo se les conoció como “bombas”.

Ya para cerrar con broche de oro y desatorar tomate una cebadina pero te vamos a decir por qué se llama así y es porque se prepara a base de cebada.

Se sirve bien fría y hay sitios dónde se prepara de distintos sabores aunque la tradicional ha sido desde hace más de 50 años la de sabor jamaica. Al momento de servirse en el vaso se le agrega un poco de carbonato de sodio, el cual es digestivo y te servirá para asimilar el chile de la guacamaya

Ya que, si no quedaste a gusto, pues échate una nieve de San Juan de Dios y con eso completas el súper kit y panza verde llena corazón de León contento.

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