El Templo de San Felipe Neri en León

Entre las calles de nuestro Bonito León, existen pequeñas edificaciones que cuentan grandes historias. Una de esas narraciones, habla de la historia de un templo nombrado en honor al que llamaban “Apóstol de Roma”, San Felipe Neri.

Este santo contemporáneo de San Ignacio de Loyola, era caracterizado por tener el don de la alegría y amabilidad, por eso, al ser tan simpático en su modo de tratar a la gente, se hacía fácilmente amigo de obreros, empleados, vendedores y niños de la calle.

En nuestra ciudad, dos amigos leoneses y presbíteros, José Manuel Somera y Landeros y José Manuel Quijano, decidieron replicar su forma de vida y deseosos de promover en este lugar la mayor gloria de Dios y salud a las almas, trabajaron duro para que, a principios del año de 1836, se realizara la fundación del Oratorio del Santo Padre Felipe Neri.

Con esta motivación, iniciaron todo un proceso de búsquedas, de esfuerzos y de cuanto fue necesario para la consecución de la misma, dirigiéndose a las autoridades competentes tanto eclesiásticas como civiles de aquel entonces, procediendo desde luego a la construcción del templo que desde entonces lleva el nombre de Oratorio de San Felipe Neri.

En mayo de 1939 quedó terminado por completo el templo y casa del Oratorio, construido a expensas de los PP. Somera y Quijano.

En julio de ese mismo año, por orden de la Santa Sede, por el papa Gregorio XV, se decreta la erección canónica de la Congregación, teniendo como patrona a Nuestra Señora de los Siete Dolores.

Ubicada en el Centro Histórico de la ciudad, en la que actualmente es la calle cinco de Febrero 119, Zona Centro, la figura de este santo, San Felipe Neri, ha ejercido una fuerte sugestión y una gran atracción los devotos y fieles al oratorio por más de 170 años.

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