Leyenda de la calle del Indio Triste

Dicen que por la que hoy es la calle Gante en el Centro Histórico de la ciudad, vivía una familia venida de España, muy muy adinerada y de unas costumbres muy recatadas, como se estilaba en esa época.

Esta familia tenía a su servicio, muchísimos criados para atender todas y cada una de las necesidades de la gran casona, entre esos sirvientes estaba un hombre indígena alto y fornido, cuyo nombre nadie conocía, pues todo el mundo le decía “el Indio”.

Un día llegó desde España, la hermosa hija mayor de la rica familia, joven que estaba educándose en Europa. Al encontrarse de vacaciones, decidió pasar la temporada con su familia aquí en la Villa de León.

Al llegar a su ostentosa casona y encontrarse con el Indio, sufrieron la desdicha de quedar profundamente enamorados uno del otro al verse por primera vez, por lo que iniciaron una tormentosa relación secreta que tuvo como resultado un embarazo.

Cuando los padres se enteraron fue tanto su enojo y desilusión que, al Indio lo mandaron golpear severamente hasta dejarlo desfallecido y lo botaron como trapo viejo a la calle quitándole además el trabajo.

A la hermosa hija cuya ilusión se había desmoronado, la encerraron en un cuarto frío y obscuro en un rincón de la casa, ocultándola para que ni la servidumbre la viera, los padres se dedicaron a decir a sus amistades que la hija había vuelto repentinamente a España.

El Indio moribundo por la golpiza y melancólico por no saber nada de su amada, se sentó arrastras y triste a las afueras de la casona por semanas enteras sin moverse, con la esperanza de volver a verla, pues él sabía que era mentira que su amor estaba lejos de él.

El tiempo pasó y el Indio triste seguía sentado, hasta que un día lo encontraron muerto, seguramente murió de las heridas de la golpiza, del hambre y la tristeza que no lo dejaban y, más seguramente murió de amor por su amada.

La joven murió también con el fruto del amor prohibido en su vientre. Al no poder darle sus padre Cristiana sepultura, la emparedaron en su casa para seguir guardando su vergonzoso secreto.

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