Templo del Refugio en el Cerro Gordo

Por Paola García

Existen edificios en nuestra ciudad que parece que han estado ahí desde siempre. Muchas de estas obras, por su cotidianidad, pasamos sin verlas y no les damos la importancia que por su historia merecen.

Por ejemplo, el Templo de Nuestra Señora del Refugio, sí, ese que vemos en la cima del Cerro Gordo y que por mucho tiempo estuvo siendo tratado como pandita verde cuando en realidad es pandita roja.

Dicen que su construcción inició aproximadamente en 1973 en terrenos donados a la iglesia católica por un leonés de nombre Rigoberto Becerra. El sacerdote “Enriquitos” con el apoyo de su familia y donaciones de los fieles, entre ellas una imagen de “Nuestra Señora del Refugio” traída desde España, se inició la construcción del pequeño templo en la cima del cerro.

Foto: Mapio                 Así lucía anteriormente

Hoy en día y gracias al interés de los leoneses, el Templo del Cerro Gordo terminó por fin su construcción dándole un atractivo y nuevo aire. Con inversión estatal restauraron los vitrales que adornan las ventanas, resanaron y pintaron el exterior del templo; además de que se colocaron luces LED para iluminarlo todas las noches.

Uno de los mayores atractivos de este espacio, sin duda, es la vista desde el atrio donde se alcanza a identificar gran parte de la ciudad, sobre todo de la zona norte. Lugares como el club de Golf de Gran Jardín, el Parque Metropolitano y su presa, Plaza Mayor, el City Club y las canchas de futbol de la Universidad DeLa Salle Bajío.

Sin duda alguna, este templo tan misterioso forma parte de los símbolos que enmarcan la ciudad y es una locación muy buena e interesante si te gusta la fotografía, ya que nos puede ofrecer vistas espectaculares.

¿Ya lo visitaste? Así luce ahora.

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