San Pedro de la Loza, un poco de la historia

Después de muchos años al servicio de la conquista, el español Juan de Jasso acudió en 1546 ante el primer virrey de la Nueva España, don Antonio de Mendoza, para solicitar la concesión de dos sitios para ganado en la Gran Chichimeca. Se cita como fecha de posesión el 7 de julio de ese mismo año de los sitios del Mezquite y Comanjilla.

Fue el Virrey Luis de Velasco le mercedó el 21 de marzo de 1551 las tierras que luego se llamaron Estancia de Señora, que le sería expropiada para que ahí se fundara la Villa de León en 1576.

Después de cambiar varias veces de dueño, en 1731, Nicolás Aguilar, dueño de la hacienda, tuvo la intención de fundar en León un colegio de la Compañía de Jesús y ofreció San Pedro de la Loza y otros bienes para su establecimiento. En ese tiempo la hacienda, tenía casas de vivienda, oficinas, troje de 60 varas de largo, ripiadas de cal y canto; corrales de piedra y una capilla con ornamentos, campanas y diferentes lienzos, 14 caballerías y asimismo metidos de labor y cultivo.

El 16 de mayo de 1731 los jesuitas tomaron posesión de la hacienda y el 8 de julio hicieron su entrada a León para realizar la fundación de su colegio. 1751 levantaron una presa para regar 60 fanegas de maíz, 20 de cebada, 22 de frijol, 1,000 almácigos de chile y 17 y media cargas de trigo. Contaban con 325 bueyes, 29 vacas, 147 mulas, 56 caballos, 38 yeguas, 23 burros, 281 cabras y 1,439 borregos.

Al momento de la expulsión jesuita en 1767, la hacienda estaba en plena producción. Los jesuitas se fueron, pero le dejaron a la hacienda el complemento de su nombre: San Pedro de la Loza de los Padres.

Más tarde sería un inmigrante español, José Manuel Díaz Quijano quien tomaría posesión de la hacienda, y así durante muchas décadas volvió a cambiar de dueño; hasta que el 23 de mayo de 1863, pasó a manos de Manuel Doblado. El precio fue de 60,000 pesos de los cuales 44,000 pesos cargó en depósito en la hacienda.

El Lic. Manuel Doblado heredó la hacienda a su esposa, la Sra. Dolores Gaytán, quien todavía en 1891 disfrutaba de ella. Finalmente, La Loza fue fraccionada y vendida en secciones. De sus tierras se dotó de ejidos a sus campesinos, con 670 hectáreas, para 125 parcelas, y para completar la dotación del ejido de Los Sauces.

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Rene Funez

Licenciado en Ciencias de la Comunicación.

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