Chichimecas, franciscanos y ‘El Cuicillo’, la historia de este pintoresco barrio

Hoy tiene dos plazas pintorescas a donde las familias pueden acudir a comer alguna garnacha después de ir a misa, sus calles están llenas de historias de zapateros, de futboleros y es ahí donde nace la identidad leonesa: Por supuesto, estamos hablando del Barrio de El Coecillo. 

Para empezar ¿Sabes de dónde viene su nombre? En aquellos siglos, CU significaba Templo, del cual provenía la palabra Cuicillo, ahora modificada por Coecillo.

De acuerdo a información del Archivo Histórico Municipal de León, antes de los años 1,500 en este barrio, se observaban pequeñas casas con huertos de limas, naranjas, duraznos, hortalizas y diversas flores que perfumaban el lugar.

Muchas de las familiares de ese entonces, disfrutaban del lugar, pues solía ser agradable hasta que se fundó el lugar en 1508 por el bachiller Alonso Espino, por lo que las autoridades de la Villa de León asignaron a él y a otros gobernantes un permiso especial para poderse trasladar a dicho pueblo.

Tiempo después, designaron uno para cada lugar y fue entonces cuando se le denominó al Pueblo del Coecillo como República.

La llegada de los franciscanos a  León se debió a la muerte de Alonso de Espino a manos de los indios chichimecas en 1596, quienes habitaban ahí.

En 1588, un fraile agustino ofreció tres días de Corpus Christi a los pobladores, pero al ver la situación del lugar mejor se marchó.

Luego, unos frailes fundaron el convento con el fin de terminar con la ausencia de personas en el lugar, es por eso que el Comisario de la Orden de San Francisco hizo la petición al Monasterio de la ciudad para doctrinar a los indios que lo habitaban y así terminar con el problema.

Con el paso del tiempo se fue modernizando y habitando hasta llegar a ser lo que hoy conocemos como el Barrio de El Coecillo de nuestro Bonito León. 

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