Leoneses mundialistas

Con un penacho en la cabeza y la playera de la Selección Mexicana, César Arrona se toma fotografías en los monumentos más importantes de Rusia, también, utiliza el sombreo grande de palma para captar momentos con los rusos, pues les asombra.

Desde hace unos meses comenzó a planear su viaje al Mundial junto con sus amigos de Pachuca, Ciudad de México y León, es amante del futbol y no se quería perder la oportunidad de ir a vivirlo en carne propia, quería cumplir su sueño.

Se fue a Rusia desde el pasado 9 de junio y está por cambiar su itinerario y alargar su viaje, todo depende de los juegos de México, mientras disfruta de sus amigos, las chelas y las ciudades que lo han dejado asombrado.

“El juego de Alemania estuvo genial, el único boleto que tuve directo con la FIFA fue el de Corea, lo compré en 200 dólares, el de Alemania lo compré en reventa, me costó 650 dólares, no tengo boleto para Suecia, pero de todos modos tengo el vuelo ya listo ¡No manches! Rusia es increíble, está enorme, aparte, Moscú está muy bonito, San Petersburgo es un paraíso.

“De México primero nos fuimos a Nueva York y luego nos fuimos a Moscú para poder llegar el día 16, un día antes del juego, llegamos, descansamos, el 17 vivimos el partido de México-Alemania muy chido, nos pusimos una pedota, la conectamos ya rumbo al estadio, el juego de México parecía el estadio Azteca, te lo juro, había manchas blancas de alemanes, pero creo éramos 40 mil 50 mil mexicanos”, platicó.

Se la ha pasado viajando de ciudad en ciudad y ahora ya está listo para acudir a Rostov a ver el partido de México contra Corea, allá vivió su cumple años y le ha gustado todo, pero sobre todo las rusas.

“El ruso en general es muy serio, es muy reservado, pero se contagian de lo que le inyectas, ya sabes, el folclor mexicano, en cada esquina nos encontramos a mexicanos. Les encantaron los sombreros y se quieren tomar fotos con nosotros, el clima es fresco, las ciudades son enormes.

“Lo que más me ha gustado son las rusas, hasta la que recoge la basura está hermosa, las meseras están ¡Woow! Y las chicas en los bares están súper ¡Wooow! Y como que les llaman la atención los latinos, porque los rusos son muy aburridos y nosotros, llegamos, les decimos que están bonitas, les damos vueltas mientras bailan y se vuelve locas las morritas”, agregó.

El futuro para César en Rusia es incierto, aún no sabe hasta dónde llegue México en el Mundial, pero está dispuesto a cambiar el destino y alargar el viaje con tal de vivir momentos históricos con su selección: La mexicana.

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