El crecimiento económico no lo es todo. ¿Cómo fomentar el progreso social?

El presidente Andrés Manuel López Obrador ha sugerido que es conveniente desechar el producto interno bruto (PIB) como una medida de desempeño económico válida para evaluar el bienestar de los mexicanos. Esto puede ser sospechoso porque los resultados de su administración hasta ahora no lo favorecen en términos de crecimiento económico y es probable que no quiera que las discusiones giren alrededor de este tema de cara a las elecciones de 2021. 

Sin embargo, en el fondo, lo que propone López Obrador no es descabellado. El PIB es solo un indicador sobre las capacidades de producción de un país en un periodo determinado, pero no permite evaluar el bienestar de la sociedad. Una medida que si lo hace es el Índice de Progreso Social (IPS), el cual busca satisfacer la necesidad de contar con una medida integral de la calidad de vida de la población. 

El IPS se compone de tres dimensiones: Necesidades Humanas Básicas, Fundamentos de Bienestar y Oportunidades. Los resultados que arroja permiten evaluar la eficacia con la que el éxito económico de un país se traduce en progreso social y presenta características mínimas deseables en un instrumento de evaluación integral de la calidad de vida de la población. Por ejemplo, está alineado con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas.

En 2019, México ocupó la posición número 55 de un total de 149 países evaluados y en América Latina se encuentra situado en la posición número 9. De 2014 a 2019, México ha avanzado 6 posiciones en el ranking, presentando un avance en progreso social 57% mayor al promedio mundial. Principalmente los avances se encuentran concentrados en mejoras en la disponibilidad de agua en la vivienda, el acceso de la población a internet, el acceso a plataformas de gobierno digital, y la libertad de prensa. No obstante, los retos son evidentes en retrocesos en cuanto a la proporción de muertes por calidad del aire, el acceso a fuentes limpias y tecnologías eficientes en el hogar, el porcentaje de mujeres menores de edad que contraen matrimonio, el promedio de años de estudios de las mujeres, el porcentaje de estudiantes a nivel medio superior inscritos en universidades con ranking a nivel global y, por supuesto, la corrupción. 

El planteamiento que hizo el presidente López Obrador no es, pues, inadecuado. Todo lo contrario, el PIB no es útil para medir avances en la creación de bienestar para los habitantes de un país ni debe ser la única métrica para evaluar el desempeño de un gobierno. Necesitamos otros instrumentos adicionales y complementarios al crecimiento económico que permita a los gobiernos maximizar la eficiencia en el uso de recursos públicos para incrementar la calidad de vida de la población. El progreso social no puede estar supeditado al capricho de la mano alzada ni a conceptos subjetivos, sino que necesita evaluarse de forma rigurosa, debe medir resultados y no intenciones, y producir información que pueda ser aplicable en políticas públicas eficaces. El IPS puede ser un indicador valioso para tal empresa y el Tecnológico de Monterrey, como socio de Social Progress Imperative, fundadora del IPS, apoyará al lanzamiento anual del índice en México a nivel nacional, estatal y municipal. 

El Dr. Luis Serra es Profesor de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey.
Escuela de Gobierno del Tecnológico de Monterrey

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La Escuela de Gobierno nació en 2003 impulsada por la necesidad de transformar el entorno social, político y económico, y para desarrollar soluciones a los problemas públicos más relevantes. Desde entonces formamos ciudadanos comprometidos con el desarrollo de su comunidad y en el uso sostenible de los recursos naturales.

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