Tiroteo el Paso Texas

Evitar crímenes de odio, tarea de todos

Los crímenes de odio son muy dañinos para cualquier sociedad: no solamente afecta a las víctimas directas, sino que va sembrando un discurso que se propaga y reproduce con facilidad, envenenando a generaciones.

Y el discurso corre con mayor velocidad cuando son pronunciados por figuras públicas con acceso a medios de comunicación, como son los presidentes de Estados Unidos y México, Donald Trump y Andrés Manuel López Obrador.

Los mensajes de ambos mandatarios están llenos de odio hacia sectores de la población muy particulares. Mientras Trump dirige sus mensajes en contra de los inmigrantes pues considera que son factor de delincuencia, López Obrador lanza señalamientos hacia los “fifís”, grupo en el que encasilla a casi todo aquel que se opone a su cuarta transformación.

Estos mensajes tienen consecuencias: los lamentables hechos ocurridos este sábado en El Paso, Texas, son muestra de ello. Un joven de 21 años condujo cerca de 9 horas para llegar a esta ciudad, considerada una de las más seguras de Estados Unidos, para abrir fuego en contra de personas que hacían sus compras en un centro comercial.

Hasta el momento la cancillería ha confirmado la muerte de 8 mexicanos.

Foto: Forbes
Donald Trump

El lugar estaba lleno de hispanos, pero esto no era una casualidad: el atacante deliberadamente escogió este lugar pues su intención era precisamente asesinar a personas por el color de su piel; de hecho, las autoridades encontraron que el atacante había subido a internet un manifiesto antiinmigrante, un manifiesto de odio.

La idea de un manifiesto antiinmigrante me recordó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien se ha caracterizado por un discurso en el que hace ver como criminales a quienes buscan el llamado sueño americano.

Desde luego no son el único que piensa así. Varias organizaciones y políticos de aquel país han culpado a Trump por la masacre. “Las manos de Trump están cubiertas de sangre de familias mexicanas, migrantes y residentes fronterizos”, dijo a un periódico Fernando García, director de la Red Fronteriza por los Derechos Humanos. Y agregó: “Él y los que siguen su política de repetir que ‘los inmigrantes son el enemigo’ han provocado esto”.

EN MÉXICO NO SE CANTAN MAL LAS RANCHERAS

La situación es más grave de lo que parece, porque no solo se trata de crímenes contra inmigrantes, y no solo estamos hablando de Estados Unidos.

En general, el delito de odio ocurre cuando una persona ataca a otra solamente por el hecho de pertenecer a un determinado grupo social, o por su sexo, género, religión, afiliación partidista, nivel socio-económico, discapacidad u orientación sexual.

El feminicidio, por ejemplo, es un crimen de odio y está tipificado en el Código Penal de Guanajuato, pero hay muchos más delitos de esta naturaleza que debían atenderse no solamente en las sanciones, sino en el aspecto preventivo.

Andrés Manuel López Obrador

En política también ocurre. Hay gobernantes que utilizan a las instituciones para atacar y perseguir a sus adversarios, o utilizan el acceso que tienen a medios de comunicación para sembrar su discurso de odio contra todo aquél que piense diferente, justo como ocurre con Andrés Manuel López Obrador.

Esto representa un gran riesgo para la democracia. Como sociedad tenemos mucho que hacer todavía en este tema, y hay que empezar desde lo local.

Alfonso Orozco

Alfonso Orozco

Orgulloso Leonés y Regidor H. Ayuntamiento de León 2018-2021.

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