Los antiguos juramentos que se hacían para dejar de tomar

Aunque la llegada del mensaje de Alcohólicos Anónimos se registró, presuntamente, en el año de 1964, la enfermedad del alcoholismo y la adicción a alguna droga siempre ha existido.

Prueba de ello, es que por allá del año de 1903 y a falta de estos grupos de autoayuda, la única posibilidad de que la gente dejara de tomar (sólo por un tiempo) y salvar su vida era el juramento en el Santuario de Guadalupe.

Sin embargo, no hay un documento que lo testifique en el Archivo Histórico Municipal, pero fue el rector del Santuario de Guadalupe de León, el padre Cristóbal Orellana González, quien dijo que esa costumbre oscila de entre ese año.

“Esto de los juramentos hay quienes dicen que los Jesuitas tenemos el Santuario de 1903 y que ya antes había un padre que tenía ya como una especial dedicación y trabajo con los alcohólicos, yo no tengo datos para afirmarlo o negarlo rotundamente, pero ese padre es el antecedente”, platicó.

Antes, los juramentos solo eran los lunes, pero debido a la demanda desde hace unos años a la fecha ya se realizan diario, de lunes a viernes, a las 7:30 de la noche, en el salón del Apostolado o los lunes en el auditorio.

No es muy entretenido, se tardan unos 20 minutos porque además hay otras intervenciones de grupos de AA (Alcohólicos Anónimos).

Jurar implica muchas de las veces que tengas una devoción católica o alguna creencia religiosa, situación que no importa en los grupos de autoayuda como Alcohólicos Anónimos, pues ahí no importa tu identidad sexual, credo, religión ni la falta de esta última.

En esos lugares solo se te pide el deseo de dejar de consumir, ni siquiera que dejes de consumir, solo que tengas la intención y puedes encontrar grupos en casi todas las colonias de la ciudad.

Ojo, no son anexos, son grupos de hora y media que comúnmente comienzan sus reuniones a las 8:00 y se recuperan a través de sus compartimientos de alcohólico a alcohólico, o en el caso de los grupos de Narcóticos Anónimos, de adicto a adicto.

Tampoco se te cobra un centavo y puedes ser tú o algunos de tus familiares, amigos o pareja, una vida más que salve esta confraternidad mundial.

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