El Teatro Juárez

Un emblema de Guanajuato capital es, sin duda alguna, el Teatro Juárez. Es que su majestuosidad, hace de este edificio un lugar imperdible para los visitantes de nuestra capital.

Antes de ser lo que conocemos ahora, la construcción en tiempos pasados era el primer convento de franciscanos descalzos en la ciudad y después el Hotel del Emporio, cuyos terrenos fueron comprados en 1872 por el gobierno a cargo del señor General Don Florencio Antillón.

Fue construido entre los años de 1873 y 1903 con un proyecto del ingeniero José Noriega, quien diseñó también el teatro Manuel Doblado aquí en León.

El proceso de construcción tuvo varias interrupciones, hasta que en 1893, el arquitecto Antonio Rivas Mercado y el ingeniero Alberto Male, decidieron continuarlo por órdenes del gobernador del Estado Joaquín Obregón González.

Inaugurado el 27 de octubre de 1903 por el presidente Porfirio Díaz, es uno de los monumentos más representativos del porfiriato. Su época de mayor auge ocurrió a finales del siglo XIX hasta el estallido de la Revolución Mexicana a principios del siglo XX, siendo un importante foro de actividad artística donde se presentaron afamados exponentes de la época.

El teatro Juárez es el segundo teatro más importante del país, después del Palacio de Bellas Artes en la Ciudad de México.

Toda su decoración tiene influencia extranjera. Arquitectónicamente, el teatro es una muestra del eclecticismo en la época. Destacan sus hermosas columnas dóricas de inspiración romana. La sala de espectáculos corresponde al modelo de las salas europeas; tiene forma de herradura con palcos y sus herrajes, puertas y faroles de entrada son provenientes de Nueva York.

En lo alto del que originalmente sería llamado “El Gran Teatro”, resaltan esculturas que representan a las ocho de las nueve Musas de las ciencias y las artes, hijas de Zeus y Mnemósine, construidas a cargo de Antonio Rivas. Cabe mencionar que las nueve fueron  mandadas a hacer, sin embargo, con el retraso de la llegada de una, se decidió colocar solo ocho, que además dan un equilibrio visual a la edificación.

Aunque recibe a cientos de miles de personas por año en eventos importantes como el Cervantino, parece que el tiempo no ha pasado por este magnífico y bello teatro. Estamos orgullosos de que obras como esta pertenezcan a nuestro Estado.

Tal vez te interese

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

.