La Iglesia rosa de San Miguel de Allende

¿Existirá en el mundo alguna persona que visite San Miguel de Allende y no se haya tomado una foto en su parroquia? Yo lo dudo. Es que esta majestuosa iglesia de estilo europeo que se alza en el centro de la ciudad es ícono innegable de San Miguel.

Podríamos pensar que fue diseñada por un afamado arquitecto extranjero, que trajo sus ideas de otros países para embellecer la ciudad y que el diseño de la iglesia gustó desde un principio, pero… ¿qué crees? Nada fue así.

La Parroquia de San Miguel Arcángel, en sus inicios fue de estilo plateresco, con formas horizontales, completamente diferente a lo que conocemos hoy.

Con el tiempo, el edificio se fue deteriorando y comenzó a presentar fisuras, por eso, se le pidió a una persona que renovara la fachada del templo sin tener idea alguna de lo que cambiaría.

Esta persona no fue un arquitecto afamado, tampoco un diseñador reconocido. El encargado de renovar la parroquia fue un albañil chaparrito de nombre Zeferino Gutiérrez Muñoz, de origen indígena cuya obra de renovación comenzó en 1880.

Con base en unos grabados de la Catedral de Colonia, Alemania, que Zeferino guardaba en su casa, empezó a hacerle una fachada neogótica a la parroquia de San Miguel. Para completar su idea, extrajo cantera rosa de las faldas del extinto volcán Palo Huérfano, para darle el característico color.

10 años después quedó concluida la magnífica obra que por supuesto, trajo consigo cientos y cientos de críticas por el atrevido diseño y líneas verticales que “rompían” la armonía de los diseños barrocos predominantes en el pueblo.

Como todo, con el tiempo la gente comenzó a aceptar la obra e incluso a quererla, para después presumirla a todo el mundo como hoy en día, donde la ciudad de San Miguel es una de las más bonitas de México y Patrimonio de la Humanidad.

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