Llegan los Insurgentes a León

“Por persona fidedigna he sabido que la Villa de León se rindió voluntariamente, a pesar de tener en su recinto tres mil hombres armados y dos cañones de a cuatro. Dicen también que el pueblo recibió con aplauso al enemigo”, informaba Juan José Recacho, Coronel y Oidor de la Real Audiencia de Guadalajara.

La Villa de León se unió pacíficamente a las fuerzas insurgentes, y fue el 4 de octubre de 1810 que los habitantes honrosos recibieron la entrada del comisionario del ejército americano, José Rafael de Iriarte y sus fuerzas Insurgentes. Entraron a la Villa portando un estandarte con la Virgen de Guadalupe. Entre los primeros actos del comisionado de Hidalgo, fue liberar a los reos de la cárcel de la Villa.

Las primeras autoridades en independentistas en la villa fueron José Ramón de Hoyos y Manuel de Austri. El primero, al frente de la subdelegación sostuvo comunicación frecuente con los insurgentes. El segundo, a cargo del mando militar, tuvo una relación más estrecha con Hidalgo.

Con la llegada de los insurgentes a la Villa de León, se temía que aprovechándose del poder que ya tenían, pudieran comenzar a realizar actos de opresión; por lo que José Ramón de Hoyos y José Rafael de Iriarte, publicaron el 6 de octubre un bando para prohibir tanto las extorciones a particulares como saqueos a las haciendas y sembrados, apercibiendo a los habitantes para que no faltaran el respeto de los Jueces, jefes y comisionados.

Para no provocar el rechazo de los habitantes de la Villa, Hidalgo dio instrucciones para que se impidiera la publicación de papeles en su contra y de los insurgentes, pues había recibido noticias de que el Tribunal de la Fe de México y el obispo de Valladolid habían publicado una excomunión mayor en su contra y sus compañeros.

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Rene Funez

Licenciado en Ciencias de la Comunicación.

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