Los dulces de Catedral

Para un mal día, como postre o por simple placer, los dulces son uno de los gustos de los mexicanos, y la variedad que tenemos es impresionante. En el centro de la ciudad seguramente has visto varios carros de venta de dulce tradicional, bueno, pues platicamos con uno de estos negocios y estamos seguros que se te hará agua la boca.

“Toda la vida me he dedicado a esto”, es lo primero que me dice Don Juan Carlos García, vendedor de los Dulces de Catedral, antes llamados Dulces Cris. A un lado de la escultura de Cri Cri, en el pasaje 5 de mayo se encuentra este carrito, que vende los tradicionales dulces de camote, de calabaza, de chilacayote, jamoncillo, tarugos, obleas, rollos de guayaba y palanquetas.

Don Carlos nos platica que este negocio lo comenzó su abuelo y desde entonces la familia ha seguido con la venta de estos manjares, “Conocemos esto de toda la vida, este es nuestro único trabajo. No conocemos otra chamba más que puros dulces”.

Ellos fabrican la mayoría de sus dulces, lo que lo vuelve un producto local, al cual vale mucho la pena apoyar, además, han agregado a su oferta los raspados de diferentes sabores, esto con la intención de elevar las ventas en verano, que es su
temporada baja.

Lo que más le gusta a Don Carlos que trabaja fuera de un local, y tiene la oportunidad de ver y conocer personas, “llueva, truene o relampaguee estamos aquí, de lunes a domingo, todos los días”.

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En el pequeño establecimiento se puede ver el caramelo cristalizado de la calabaza y el camote, chilito en polvo de los tarugos, o el dulce olor de la conserva de calabaza; qué tal el sabor tan rústico de la palanqueta, una delicia al paladar y a la vista.

¿Ya los has probado?, cuéntanos qué tal te parecieron.

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Rene Funez

Licenciado en Ciencias de la Comunicación.

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