Santa Bárbara de la Sandía, una de las haciendas más ricas.

Santa Bárbara de la Sandía fue una de las haciendas más ricas y extensas de León durante el Porfiriato. Se originó de una porción de otra hacienda llamada Los Jagüeyes que a su vez formó parte de otra llamada San Juan de la Gavia. El primer registro que se tiene de esta hacienda data del 6 de noviembre de 1777.

Para fijar los linderos de la Sandía por el oriente y para la división de las tierras del Jaguey, se pusieron dos mojoneras, una al norte, que también dividió las tierras de Santa Ana, y otra al sur que dividió la de la Gavia, El Jaguey y La Sardina.

El 30 de mayo de 1783, Don Pedro Antonio de Septien Montero y Covarrubia dueño de la hacienda, la arrendó y entregó a Don Cayetano de la Barreda, Alcalde Ordinario de la Villa de León.

En el documento de arrendamiento se puede leer que la Hacienda contaba con 222 cabezas de yeguas, mulas y burros, 90 caballos en los atajos. Una recua, formada por un atajo de mulas coloradas y otra de mulas negras; más 4 mulas y 3 machos resfriados, además de 129 reses y 166 bueyes de trabajo.

Después de la muerte de arrendatario el 4 de febrero de 1785, la propiedad volvió a manos de Don Pedro Antonio Septien, pero fue vendida en 1788 al Conde de Valenciana por la cantidad de 20,000.

Después de innumerables cambios de dueño durante los años siguientes, fue hasta la Revolución que la hacienda fue repartida entre los ejidatarios, donde los trabajos de censo arrojaron la información de 924 habitantes, 211 jefes de familia, y 43 capacitados para recibir parcela ejidal. La dotación se dio en los siguientes términos:

Es de dotarse y se dota al expresado poblado de una superficie de 344, 000 hectáreas de tierras para formar su ejido, las que serán tomadas íntegramente de la finca de La Sandía, de las que 172.000 has. serán de riego y 172.000 has. serán de agostadero para la cría de ganado.

Los grandes vestigios edificados dan idea de su próspero pasado y su rápido crecimiento indica el apego que sus habitantes, aunque muchos de ellos habitan en los Estados Unidos, siguen teniendo en este rincón de México, en donde por cierto se venera a la Virgen de Guadalupe.

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Rene Funez

Licenciado en Ciencias de la Comunicación.

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Hay 1 comentario

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    Mis abuelo y nisabuelos fueron peones de la hacienda, soy la segunda generacion que no trabajo para esos hacendados, abusivos, gracias a Dios se dio la revolucion, que nos libraron de esa lacra.

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