La muerte y tragedia de los sanjuaneros

Aunque son un acto de fe de los creyentes hacia la Virgen de San Juan de los Lagos, las peregrinaciones, que por cierto tienen siglos de realizarse desde diferentes puntos de la República, pues comenzaron en 1850, están llenas de muerte y tragedia.

Pareciera que las peregrinaciones vienen acompañadas de la muerte, pues casi todos los años no falta el creyente arrollado por un camión a la mitad de la carretera, o como es bien sabido, tampoco faltan las ánimas que están penando junto con los caminantes, todos dispuestos a pagar su manda ya sea en vida o muerte.

Las caminatas de León salían desde a principios de diciembre, hoy todo eso se ha modificado y las salen ya por el mes de enero, sin embargo, si vienen del Estado de México o la Ciudad de México comienzan a caminar hasta con dos meses de anticipación para llegar a la fiesta de la reina, que se lleva a cabo el 2 de febrero, día de la Candelaria.

Fue en el año de 1953 cuando esta bonita tradición marcó la historia, pues en esa ocasión los peregrinos se resistían a obedecer las órdenes sanitarias y evitar contagios de enfermedades con tal de cumplir con la manda.

“Alarmante caravana de enfermos que llevados por el amor de la Virgen se encuentran atacados de gripa u otras enfermedades contagiosas, que pese a las recomendaciones de salubridad para que abandonen la columna y admitan ser internados en un hospital, prefieren llegar moribundos a postrarse de hinojos ante la milagrosa imagen de la Virgen de San Juan de los Lagos”, se escribió en el periódico El Sol de León.

De acuerdo a información del Archivo Histórico Municipal de León, en esa ocasión, la Cruz Roja de Querétaro había reportado al menos 300 enfermos, unos con agotamiento, otros con golpes, aunque la mayoría padecían de enfermedades como gripe. Incluso, se registró la muerte de un niño de 10 años de edad.

Ese año los peregrinos se protegían del frío en las tiendas de campaña o con fogatas, pues no cargaban ropa caliente más que un cartón en la espalda lo que los hacía todavía más vulnerables y aunque hoy no hay esas epidemias, por desgracia aún hay muertes en las carreteras por accidentes de auto, casi como una promesa, año con año.

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