¿Quién fue el “Padre Mangas”?

Si paseas por Guanajuato, uno de los puntos obligados para visitar, es sin duda, la Universidad de Guanajuato, ya que ese monumento histórico, es escenario de diversas películas de cine, es símbolo de la educación superior en México y además, se encuentra plasmado en el billete de mil pesos. ¡Imagínate su importancia!

Ese mágico edificio, además de ser todo lo que se menciona, es hogar de muchas leyendas. Uno de esos relatos que han pasado de boca en boca, es la historia del “Padre Mangas”.

Desde hace muchos años, era tradición en el Internado del Colegio del Estado, Colegio de la Purísima Concepción, hoy edificio central de la Universidad de Guanajuato, que los alumnos se asustaran entre sí, diciéndose que por los pasillos se paseaba el espíritu de ese padre.

Tanto era el terror, que se pronto se convertía en un tabú preguntar quién era este personaje, hasta que, los estudiantes, se encontraban con un busto tallado en honor al Padre Mangas en el edificio central de la Universidad.

Al descubrirse la historia de este padre, se cambia el tono aterrador ya que, se dice que el Padre Marcelino Mangas de la Rabia, mejor conocido como el “Padre Mangas”, fue un luchador incansable para que la educación en Guanajuato estuviera al alcance de todos, sobre todo, de las personas de bajos recursos y no solo de las personas ricas.

El Padre Mangas fue maestro y Rector del Colegio casi desde sus principios, estando al frente de la institución por alrededor de 28 años.

Se dice, que este valiente y luchador padre, contemporáneo y partidario de Miguel Hidalgo, desafió las órdenes de Agustin de Iturbide cuando mandó convertir las instalaciones del colegio de la Purísima Concepción en la Casa de la Moneda, al dar sus clases en las inmediaciones del colegio, lo cual pudo causarle muchísimos problemas.

Hoy en día, aún hay gente que afirma ver la sombra del Padre Mangas a altas horas de la noche, pero al conocer su historia y sabiendo que fue un sacerdote humilde, ejemplar y que luchó por la educación ya no causa tanto miedo… ¿o sí?

 

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