La Dama Enlutada de Celaya

En el México antiguo, antes de que existieran los automóviles o las motocicletas, los medios de transporte más comunes eran los caballos, andar a pie o los carruajes para las personas más adineradas.

En Celaya, Guanajuato, a principios del siglo XX, la gente cochera que caminaba por las calles de madrugada presenciaba un acontecimiento extraño ya que veían pasar un carruaje lujoso tirado por caballos y evidentemente no perteneciente a la época.

El carruaje estaba ocupado por una dama vestida del mismo color de los animales. A la mujer se le veía llegar al templo de San Francisco e ingresar a este atravesando sus puertas de madera. Después de permanecer en el alrededor de media hora, salía, se subía al carruaje mismo que se dirigía por la calle Guadalupe.

Obviamente a muchas personas les causaba curiosidad el extraño aspecto y hábito de la dama enlutada, mismos que decidían seguirla. Los curiosos que daban con ella, decían que al avanzar unas cuantas calles, la dama desaparecía con todo y carruaje.

Nadie sabía de quién se trataba, muchos decían equivocadamente que esta mujer era “La llorona” pero, tiempo después, se supo que la mujer se llamaba Victoria y que ese extraño ritual de visitar el templo para después desaparecer, era una pena que estaba pagando.

Dicen que Victoria era una mujer adinerada y de buena familia, dicen también que su marido era un comerciante que al viajar constantemente y dejar sola a la mujer, ésta inició un romance con uno de sus sirvientes.

Un día, el marido los encontró y se dio cuenta de que le estaban viendo la cara y al encontrarse en una fuerte pelea en la que el amante iba perdiendo, la “Dama Enlutada” terminó con la vida de su marido.

Ya sea por defender a su amante, o por cuidar su propio honor y evitar que el pueblo hablara de ella, Victoria desapareció el cuerpo de su marido.

Al poco tiempo de ser viuda, la mujer no pudo más con su consciencia y se quitó la vida. Por ese motivo se le ve ingresar al templo, para buscar el perdón De Dios por sus actos y así, ser apodada como “La Dama Enlutada de Celaya”.

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